So Close, So Good... So What!
El día llegó con tonos cargados de esa desbordante expectativa que tienen los momentos tan esperados. Claro que no para quienes no les interesaba el asunto a pesar de que ningún otro evento afín tuvo tanta cobertura en los medios informativos masivos en la historia peruana. Días atrás a la fecha del evento las afueras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos se poblaban de muchedumbre que llegaba a acampar hasta llegada la hora cero. Llegaban sea para generar un anticipo a la fiesta mayor o sea por sobrellevar mejor el entusiasmo que sentían al saber que METALLICA llegaba al barrio, llegaba a Lima a tocar. Las prolongadas filas de gente, según pasaban los días, se incrementaban a la par con la cantidad de botellas vacías, envoltorios desechables, restos de alimentos y desperdicios de una fanaticada que siempre acompañada con música de sus ídolos pasaban los días y las noches creando un jolgorio bastante prolongado para quienes compartiendo el mismo espíritu se adentraban en esa especie de celebración anticipada sin importarles lo sucio que estuviera el pedazo de suelo tomado sólo saber que cada uno estaba siendo protagonista de la primera mayor fiesta metalera en el Perú y eso era más que suficiente sobretodo para aquellos que llegaron días previos desde el interior del país e incluso desde Bolivia y Ecuador, países que no estaban incluidos en el World Magnetic Tour.
Ya siendo martes 19 de Enero del 2010, fecha en que METALLICA tocaría en Lima nos tomamos -un grupo de amigos que pactamos asistir en grupo- el día libre para llegar sin apuros al evento. Conseguimos las entradas con dos meses de anticipo lo cual nos daba cierta tranquilidad. Estuvimos casi todos a la hora acordada en el punto acordado para partir y Álvaro, el único que faltaba, no aparecía. Si no fuera porque teníamos con nosotros su entrada ya hubiésemos partido. Nos quedamos a esperarlo porque además en ese momento no portaba teléfono celular lo que impedía conocer su paradero. Al fin después de una hora con veinte minutos Álvaro se dignó a aparecer contándonos la historia de una travesía engorrosa por la que tuvo que pasar y disculpándose ofreció pagar él el taxi. Una vez encaminados sugerimos casi al unísono tomar una vía rápida que nos lleve desde el cono sur hasta la ciudad universitaria de San Marcos y así se dio. Al principio estaba resultando bastante fluida de no ser porque en cierto tramo de esa vía, el circuito de playas de la costa verde, se generó un agobiante congestionamiento de vehículos a la altura de las playas Makaha y Waikiki saturando los carriles de la vía con una prolongada fila de automóviles que haciendo sonar sus bocinas hacían mas difícil el momento. La causa del embotellamiento, una aglomeración de personas que se encaminaban en tarde soleada hacia la playa de manera muy desordenada, eran probablemente residentes de la zona y transeúntes que como si se hubiesen enterado en el último minuto de alguna actividad atractiva quisieran todos llegar primero sin darse cuenta que obstruían la vía durante mucho tiempo. Ponerse en el lugar de toda esa legión de seguidores de METALLICA, de los que estuvieron desde un primer momento, de los que continuaban apareciendo, es llegar a pensar en todas las situaciones posibles que transcurren en torno a cada uno de ellos que tienen como objetivo el concierto sin importar por lo que tengan que pasar y preguntarse cómo hay gente que no se interesa en lo que va a suceder en Lima en la cancha de San Marcos dentro de pocas horas y que se entusiasman por ver a unos surfers correr olas. Tal vez eran más famosos e importantes que METALLICA pero para un amante del metal eso no tenía validez esa tarde.
Llegamos, entramos, a ponerse a gusto y dejar que las nueve de la noche llegase. Aparecieron en escena los tan esperados, luego de su típica introducción “Extasy of gold” explosionaron el estadio con “Creeping death”. Enseguida la presentación en el Perú de su nuevo bajista quien con un previo solo bass nos introdujo a “For whom the bell tolls” para continuar track tras track generando una gratificante avalancha de memorables hits incluidos algunos del álbum Death Magnetic como el ahora infaltable tema en su repertorio “Cyanide”. Las horas tuvieron que pasar y aunque se hubiese preferido nunca termine el recital, satisfechos se les dejó partir porque se sacaron la mierda los muchachos. Así esos mas de 50.000 seguidores, que dicho sea de paso fue un record de asistencia en cuanto a eventos musicales en todo genero se puede referir en el Perú, salieron a las calles en una especie de procesión tenebrosa de complacidos fieles quienes poblaron los distintos distritos limeños para encontrar donde poder hacer un intento de continuación del concierto. Nosotros, lo propio.
A la mañana siguiente, aún con mucho efecto de la noche anterior, me despierta el televisor que dejé prendido. Abro los ojos no por el noticiero si no por la noticia que se daba en él. Las noticias de METALLICA en Lima se seguían dando, ahora mostrando lo que fue y el revuelo que causó. Al término de la nota vinieron los comentarios de los conductores y es esa la parte que me hizo levantar de un salto. El director del diario Correo Aldo Mariátegui declaraba en su programa matutino en Frecuencia latina que tuvo información "no difundible", que para no generar caos lo difundía recién al día siguiente. La noticia era sobre el lugar donde almorzaba METALLICA aquella tarde del martes 19 de Enero. Informó que los músicos almorzaron en un exclusivo restaurante de la costa verde y que Kirk Hammett y Robert Trujillo pasaron la tarde, antes de ir a tocar, corriendo olas en la playa Waikiki.
Panel publicitario sobre la carretera Panamericana Sur en el puente Benavides, Lima. Noviembre 2009.
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