DESDE UN KAOS
No podía desaparecer de su mente ver cruzar la puerta que conduce a otro mundo a quien viniendo de allá le presentó el corazón empuñado para luego tener que regresarse dejándolo entre interrogantes.
Esa noche con la convicción que el orgullo de su reciente experiencia emocional le daba, con cierta desazón por el peso de su soledad, Alejandro decidiría ser incómodo con las personas, para él, de actitud incómoda. Talvez solo trataba de establecer desde su criterio del pre-juicio un puente entre grupo y grupo en el concierto a donde acudió porque llegó inconforme con su individualidad y decidido a no hacer un obstáculo de ello para pasar bien su mal momento. Sabía donde estaba, sabía toparse con gente a quien conocía y sabía sentirse a gusto en ese lugar.
Entre el público una chica quien con la compañía de su amiga acentuaban ligeramente en el grueso y es que no es difícil hacer distinción de dos bien presentadas chicas en un entorno de toques extravagantes y un tanto desalineado. Ubicadas Celeste y Rossana en un rincón aislado de la parte de atrás del local observando con expectativa la transformación que sufría el evento dentro de una misma tendencia a lo largo de su duración.
Confundido dentro Alejandro, ahora con Lenin, Despistado y Yamil; entre música y multitud; haciendo lo que la mayoría y algo más, miró su alrededor. Lo acostumbrado, lo normal. De pronto en una mínima porción de su presente le llegaron tantas vistas de escenas inciertas confundidas entre sí desde notar esa presencia. Vio a Rossana y se inventó una conexión hacia ella. El tiempo había perdido su velocidad habitual. Pudo ver ese alrededor iluminado, su imagen completa, su rostro, su perfil, sus labios murmurando al oído de su amiga. La banda de rock que descargaba desde el escenario pasaba desapercibida. Deseó quedarse así, dejando que lo demás pase como pasaba, que los sonidos vaguen sin tocarle, que quienes le decían algo pensando que les oía sigan haciéndolo, que los movimientos de las personas a su alrededor se mantengan así de lentos e intrascendentes, que siga el concierto como estaba yendo. Pero todo tuvo que volver a la normalidad... ella lo vio viéndola.
Sucede en ocasiones que para un cambio drástico de atmósfera convergen factores de distintos tipos a la vez que hacen nos veamos sin reacción inmediata, al parecer sucedía en ese momento.
Entre el público una chica quien con la compañía de su amiga acentuaban ligeramente en el grueso y es que no es difícil hacer distinción de dos bien presentadas chicas en un entorno de toques extravagantes y un tanto desalineado. Ubicadas Celeste y Rossana en un rincón aislado de la parte de atrás del local observando con expectativa la transformación que sufría el evento dentro de una misma tendencia a lo largo de su duración.
Confundido dentro Alejandro, ahora con Lenin, Despistado y Yamil; entre música y multitud; haciendo lo que la mayoría y algo más, miró su alrededor. Lo acostumbrado, lo normal. De pronto en una mínima porción de su presente le llegaron tantas vistas de escenas inciertas confundidas entre sí desde notar esa presencia. Vio a Rossana y se inventó una conexión hacia ella. El tiempo había perdido su velocidad habitual. Pudo ver ese alrededor iluminado, su imagen completa, su rostro, su perfil, sus labios murmurando al oído de su amiga. La banda de rock que descargaba desde el escenario pasaba desapercibida. Deseó quedarse así, dejando que lo demás pase como pasaba, que los sonidos vaguen sin tocarle, que quienes le decían algo pensando que les oía sigan haciéndolo, que los movimientos de las personas a su alrededor se mantengan así de lentos e intrascendentes, que siga el concierto como estaba yendo. Pero todo tuvo que volver a la normalidad... ella lo vio viéndola.
Sucede en ocasiones que para un cambio drástico de atmósfera convergen factores de distintos tipos a la vez que hacen nos veamos sin reacción inmediata, al parecer sucedía en ese momento.
El público que observaba frío, parado, ahora saltaba y cantaba con una banda que apareció sin anuncio de orden y que a diferencia de la anterior supo poner a la gente; El entorno de Alejandro se mostraba muy efusivo con la llegada de más amistades en ese momento; Los reflectores al fin funcionaron; El pogo explota en el instante, mucha cerveza, mucha alegría, el concierto cambió de repente. Alejandro no dejaba de mirar hacia atrás, no dejaba de mirarla. Supo entonces que debía acercarse y dirigirle la palabra, que si esa presencia lograba hacerle olvidar su malestar debería al menos saber quien era. Tomó un poco de hierba a excusa de preparar un cigarrillo, se aproximó donde ella y le dijo:
- ¿Tienes un papelillo?
- ¿Tienes un papelillo?
- No! - Respondió ella.
- Perdóname pero es que supuse eso y pensé que talvez tenías -
- Perdóname pero es que supuse eso y pensé que talvez tenías -
Ellas eran dos, pero de alguna manera el diálogo solo se dio entre Alejandro y Rossana.
- No te preocupes – dijo ella - Es que sí tengo pero hoy no traigo conmigo- Culminó como dejando en claro no excluirse de un nuevo entorno.
- A bueno, gracias de todas formas – Dijo retirándose Alejandro.
De regreso hacia su grupo pudo sentir que la sonrisa que llevaba era verdadera. Aunque no volviera a ver a la chica ni saber su nombre el intercambio de palabras fue suficiente para lo que quería, hizo que dejara de sentirse no desaparecer. Disfrutó de lo que quedaba del concierto. Al término de éste salió con la multitud dirigida a la salida. Planificar la ruta de regreso y solo pensar en los días que vienen era lo que tenía en mente, la misma rutina pero ahora ya con otro panorama. Afuera caminando entre la gente que asistió al evento, en la Av. Alfonso Ugarte en ese otoño del 2000 volvió a toparse con esa mirada a medio párpado, con esa tímida sonrisa muy agradable. Estaba Rossana con su amiga esperando movilidad. No tuvo mejor momento que ese para volver a dirigirse hacia ella. Se presentaron, hablaron de música, de quienes eran, él mostró no querer perder contacto, ella arrancó un pedazo de papel de un cuaderno cuadriculado, anotó los números de teléfono y sus nombres, se lo entregó y se despidieron.


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