Noche Bruja
Veía a Percy que llegaba antes que yo, le doy alcance y llegamos juntos a la reunión habitual de los jueves a las 7:30 en el "Lolo" de Breña. Los Jefes de grupo rendían cuentas y se les ofrecía la cantidad de entradas que les correspondía a sus grupos. Les tocaba más entradas a los grupos que, llevaran más gente al estadio, trajeran trofeos de guerra como banderolas o camisetas de equipos contrarios, reportes de grescas masivas exitosas, algún enfriado en el haber y cosas de esa índole.
La reunión de esa noche había llegado a su fin y La Cúpula, como se le denominó a la directiva de la Barra Norte, enrumba como de costumbre al bar de Ilo con Chota donde El Ruky, Foreman, Terminator, Muller y Jaimito hacen la respectiva repartija. La directiva del club dona 1000 entradas para cada fecha según acuerdo mutuo. La directiva de la barra alega fondos y vende las entradas donadas a las agrupaciones de cada distrito a s/. 5.00 cada una a diferencia de taquilla que vendía en ese entonces, en el ´99, a s/.15.00. Con s/.5000.00 semanales de ingresos era de esperarse en ellos el derroche. Se cerraba el bar, la mesa se llenaba de botellas de cerveza y cocaína, se mostraban los modernos teléfonos celulares y los revólveres que habían adquirido, mientras Foreman narra una hazaña que tuvo en Puente Piedra cuando una mancha de alianza lo corretea para bajárselo y cae a una zanja en donde es apedreado; decía el Foreman -´ta mare la única huevada que me quedó es hacerme el muerto para que no me maten - , después de unos minutos y al pensar que ya lo habían matado los contrarios se retiraron del lugar. El obeso moreno había resistido al ataque, esperó que nadie lo viera y sentido salió para retirarse. Contaba mientras destapaba una cerveza con los dientes.
Esa noche en particular ya estaba teñida de un mal presagio. Los del cono sur de Lima salimos con rumbo a San Juan de Miraflores. La gente "del Triunfo", agrupación de Villa Maria del Triunfo, iba a cobrar una arruga. No sería fácil evadir la situación. En determinado momento se es atrapado por las circunstancias que lo mejor que se puede hacer es intentar desviar el rumbo de lo negativo a suceder. El acto estaba planeado desde la combi. El Rafa rompía la puerta, entraba el resto al domicilio reduciendo a la victima y "la Bruja" le atravesaría el tórax con el trozo de fierro de construcción que había afilado. Bajamos en el paradero amauta entramos al barrio y nos dirigimos al lugar. Todo pasaba tan rápido que costaba creer que fuera a suceder. Llegamos, el Rafa rompió la puerta, demoró tanto que hizo que los vecinos llamaran a un patrullero que irrumpió en el lugar. Por segunda vez me veía en la mira de la policía. Aquella vez en Surquillo se me ocurriría dar media vuelta y dirigirme hacia ellos para desentenderme de la situación y solo siguiera al resto, caminaba hacia ellos y ellos corrían hacia mi, paso de largo uno, el polo alusivo me delataría con el segundo policía haciéndome perder el clásico en el nacional por ir a recoger las entradas para la gente del barrio. Esta vez la oscuridad de la noche con llovizna y no tener atuendo alusivo al club hizo que funcione la estrategia antes fallida. Pasó uno, pasaron dos policías y no dejaba de caminar mirando al frente. Esperé en la panamericana sur a Percy, no llegó, supuse que debía haberse ido y me fui a buscarlo a su casa pensando en lo que me había tocado vivir.
Abrupta intervención de la "Trinchera Norte" en la tribuna sur de el estadio Monumental en Ate. (Archivo de la "Bitácora de Arturo").
La reunión de esa noche había llegado a su fin y La Cúpula, como se le denominó a la directiva de la Barra Norte, enrumba como de costumbre al bar de Ilo con Chota donde El Ruky, Foreman, Terminator, Muller y Jaimito hacen la respectiva repartija. La directiva del club dona 1000 entradas para cada fecha según acuerdo mutuo. La directiva de la barra alega fondos y vende las entradas donadas a las agrupaciones de cada distrito a s/. 5.00 cada una a diferencia de taquilla que vendía en ese entonces, en el ´99, a s/.15.00. Con s/.5000.00 semanales de ingresos era de esperarse en ellos el derroche. Se cerraba el bar, la mesa se llenaba de botellas de cerveza y cocaína, se mostraban los modernos teléfonos celulares y los revólveres que habían adquirido, mientras Foreman narra una hazaña que tuvo en Puente Piedra cuando una mancha de alianza lo corretea para bajárselo y cae a una zanja en donde es apedreado; decía el Foreman -´ta mare la única huevada que me quedó es hacerme el muerto para que no me maten - , después de unos minutos y al pensar que ya lo habían matado los contrarios se retiraron del lugar. El obeso moreno había resistido al ataque, esperó que nadie lo viera y sentido salió para retirarse. Contaba mientras destapaba una cerveza con los dientes.
Esa noche en particular ya estaba teñida de un mal presagio. Los del cono sur de Lima salimos con rumbo a San Juan de Miraflores. La gente "del Triunfo", agrupación de Villa Maria del Triunfo, iba a cobrar una arruga. No sería fácil evadir la situación. En determinado momento se es atrapado por las circunstancias que lo mejor que se puede hacer es intentar desviar el rumbo de lo negativo a suceder. El acto estaba planeado desde la combi. El Rafa rompía la puerta, entraba el resto al domicilio reduciendo a la victima y "la Bruja" le atravesaría el tórax con el trozo de fierro de construcción que había afilado. Bajamos en el paradero amauta entramos al barrio y nos dirigimos al lugar. Todo pasaba tan rápido que costaba creer que fuera a suceder. Llegamos, el Rafa rompió la puerta, demoró tanto que hizo que los vecinos llamaran a un patrullero que irrumpió en el lugar. Por segunda vez me veía en la mira de la policía. Aquella vez en Surquillo se me ocurriría dar media vuelta y dirigirme hacia ellos para desentenderme de la situación y solo siguiera al resto, caminaba hacia ellos y ellos corrían hacia mi, paso de largo uno, el polo alusivo me delataría con el segundo policía haciéndome perder el clásico en el nacional por ir a recoger las entradas para la gente del barrio. Esta vez la oscuridad de la noche con llovizna y no tener atuendo alusivo al club hizo que funcione la estrategia antes fallida. Pasó uno, pasaron dos policías y no dejaba de caminar mirando al frente. Esperé en la panamericana sur a Percy, no llegó, supuse que debía haberse ido y me fui a buscarlo a su casa pensando en lo que me había tocado vivir.
Abrupta intervención de la "Trinchera Norte" en la tribuna sur de el estadio Monumental en Ate. (Archivo de la "Bitácora de Arturo").Labels: 5

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