Dark side of the wall
La noticia llegó al "Círculo..." como una inocente broma de tertulia aquella noche del 20 de noviembre del 2006 en un bar de barranco mientras que bebiendo por el cumpleaños de Alvaro charlábamos entre tema y tema. Pero ya días antes el chino Daniel anunciaba lo que leyó en "El Comercio": Roger Waters tocaría en Lima.
Al parecer todos tomábamos el dato como improbable dado que muchos posibles acontecimientos en Lima, casi similares, se quedaban en solo eso, a medio concretar y éste no escapaba de nuestra duda así que solo lo tomamos como comentario utópico. Pasaron los meses y el asunto cobraba vigencia, correos electrónicos de gente interesada anunciando, páginas en internet donde poder corroborar el tour que incluía nuestra capital, prensa especializada en distintos medios publicitando. Y aún así la duda permanecía. Era difícil poder creer que aquel integrante de la banda que más influenció a la gente del barrio a formar "El Círculo Vicioso" para crear eventos con música que tome como referencia, entre otros, principalmente los sonidos de los Pink Floyd estuviera viniendo a tocar, trayendo consigo el recuerdo cercano de aquella etapa en que el San Pedro, el Ayahuasca, los ácidos europeos gratis y demas componentes de nuestra constitución como bandas musicales de el "Círculo..." se catalizaban con ellos, con la influencia de los Pink Floyd.
Ya todo estaba dado y el conteo regresivo para el inicio nos tenía algo nerviosos. Cuando se hizo oficial y teleticket publicó cronograma de ventas, incluidas futuras alza de tarifas en todos los tipos de entradas en dos determinadas fechas; pactamos en comprar boletos para un mismo día todos los que iríamos del círculo para tener los números correlativos en caso de que las ubicaciones dentro se rijan a la numeración y que las bebidas alcohólicas (posiblemente con venta prohibida) que logremos meter sean bien brindadas. Se apuntaron los que estuvieron desde los inicios de nuestra huevada, hasta vino un integrante antiguo desde Madrid solo porque Waters tocaba en el barrio.
Ya todo estaba dado y el conteo regresivo para el inicio nos tenía algo nerviosos. Cuando se hizo oficial y teleticket publicó cronograma de ventas, incluidas futuras alza de tarifas en todos los tipos de entradas en dos determinadas fechas; pactamos en comprar boletos para un mismo día todos los que iríamos del círculo para tener los números correlativos en caso de que las ubicaciones dentro se rijan a la numeración y que las bebidas alcohólicas (posiblemente con venta prohibida) que logremos meter sean bien brindadas. Se apuntaron los que estuvieron desde los inicios de nuestra huevada, hasta vino un integrante antiguo desde Madrid solo porque Waters tocaba en el barrio.
Como anunciaron por los amplificadores el evento comenzaría 9:00 PM. en punto y así
fue, dieron las 9:00 PM. Cuando "IN THE FLESH" nos sorprende con estruendos propios del tema en donde Waters hace su aparición. El alcohol y los efectos psicotrópicos confabulaban con los mensajes visuales cubiertos con sonidos propios de un espacio fuera de la realidad. Alerta en el público, fuego en la enorme pantalla principal quemándola de abajo hacia arriba para transformarla después en la imagen del espacio oscuro con una vista excelente de el otro lado de la luna; fotografías, filmaciones o solo quedarse de pie viéndola con estremecimiento por su gigantesca presencia. Waters nos regaló de principio a fin "THE WALL", luego el silencio total dejaba una consternación por temer el anuncio
del final.
De pronto unos perros corriendo hacia nosotros con ladridos rabiosos desde el cerro que tuvimos atrás, del otro lado del cerco, hizo que todos volteásemos sincronizados en reacción defensiva. Se trataba de los parlantes colocados en esa zona emitiendo los sonidos introductivos de la segunda parte del evento. Se aperturaba "DARK SIDE OF THE MOON". Los recuerdos de cuando nos reuníamos para ver videos de de Pink Floyd o Waters envidiando estar ahí, se transformaban en insignificantes anécdotas. Estábamos ya dentro del mundo que tanto anhelamos conocer. El chancho volador, las imágenes animadas de Gerald Scarfe, esas flamas desde los
costados del escenario más altas que el monumental haciéndonos sentir su calor en el rostro hasta a quienes no estuvimos tan cerca, los Lasers del prisma icono del Dark side... suspendido sobre el público; todo tal cual lo imaginábamos. De principio a fin "DARK SIDE OF THE MOON" y aplaudir hasta la saciedad. Ya era tiempo de dejarlo descansar al abuelo, había tocado por más de dos horas, estábamos complacidos, perplejos y contentos de haber vivido todo eso para poder contarlo. Aún así, éste genio padre de las más misteriosas formas de vida sonora dentro del rock nos regala "Shine On You Crazy Diamond", "Wish You Were Here" y "Comfortably Numb" como para llorar de alegría con esos acordes tranquilizantes, como diciéndonos que no hay depresión por el fin de una etapa histórica en lima, que nos ha llenado el alma con su paso, que al día siguiente martes 13 de marzo por la mañana no nos suicidemos porque ya no tenemos la espera de Waters y nada más por qué vivir.
